Cuenta conmigo :)

CUENTA CONMIGO (1986). En un pequeño pueblo de Oregón, cuatro adolescentes se lanzan a la aventura de buscar a un muchacho desaparecido. Jugando a ser héroes, el inteligente Cornie, el rudo y sentimental Chris, el extravagante Teddy y el miedoso Vern se adentran en un ambiente hostil en el que deberán valerse por sí mismos. (FILMAFFINITY)

Llevaba mucho tiempo detrás de ver esta peli y por fin hace unos días me puse con ella (altamente recomendable). Además de sentir un pelín de nostalgia por aquellos años en los que se supone que no había problemas (nada más lejos de la realidad, aunque ahora no nos acordemos con 12, 13, 14 años hay miles de problemas… ), me ha dejado un par de cosillas para tener en cuenta 🙂

En primer lugar, la importancia de los AMIGOS. Pero así, con mayúsculas. Esas personas que sabes que siempre van a estar ahí. Con los que siempre quieres compartir lo que te pasa (lo bueno y lo malo). Con los que aunque pasen semanas o incluso meses sin verte sabes que cuando te vuelves a ver es como si no hubiera pasado el tiempo. Personas con las que te sientes a gusto, con las que eres tu mismo/a porque no tienes que aparentar nada, ni fingir, sólo ser tu. Porque estos AMIGOS sobre todo no te juzgan, te dicen su opinión o muestran desacuerdo con lo que haces o dices, pero siempre te apoyan y te aceptan.

Por desgracia, lo de juzgar lo hacemos más a menudo de lo que pensamos. Nos gusta que a nosotros nos entiendan, que acepten nuestras rarezas o nuestra forma de pensar. Pero cuando se trata de otra persona no dudamos en ponerle mala intención en lo que hace o dice. En la película (como en la realidad) cada uno de los cuatro amigos tiene su pasado. Sus malas experiencias que les hacen ser y actuar de una forma determinada. Y los demás lo saben. Saben que cada cual ha pasado por sus circunstancias y ha librado sus batallas. Por eso, cuando alguno de ellos pasa por un mal momento o se comporta de una forma fuera de lo habitual, los demás simplemente le apoyan, sin juzgar, sin echarle nada en cara. Entendienden que cada uno tiene derecho a ser y a expresarse de la manera que considere oportuno. Y que lo único que pueden hacer los demás es estar a su lado.

Es curioso que unos niños de 12 años nos den esta lección. Si nos paramos a pensarlo aceptar a los demás, a los que nos importan, sin requisitos, sin condiciones, es una de las mejores cosas que  nos puede pasar. Tanto para los demás, como para nosotros mismos. Vivir juzgando y buscando las malas intenciones en todo lo que hacen los demás es demasiado agotador 🙂

Hasta la semana que viene!

Carpe diem ★

P.D: Post dedicado a todos mis buenos AMIGOS. Gracias por todo lo que me regalais 🙂

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4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Rebeca dice:

    Me quedo con que los amigos son aquellos que pase el tiempo que pase, parece que ha sido ayer la última vez que los viste.

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    1. *Pili* dice:

      Gracias pequeña!! 🙂

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  2. Patrizia dice:

    Gran post. Todos debemos poder contar con esos SERES QUE NOS LLENAN, nos cuidan y nos apoyan pase el tiempo que pase. Yo también doy gracias por todos mis amigos.

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