Ya es mañana…y qué mañana tan maravilloso!

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cantando bajo la lluvia

CANTANDO BAJO LA LLUVIA (1952). Antes de conocer a la aspirante a actriz Kathy Selden (Debbie Reynolds), el ídolo del cine mudo Don Lockwood (Gene Kelly) pensaba que lo tenía todo: fama, fortuna y éxito. Pero, cuando la conoce, se da cuenta de que ella es lo que realmente faltaba en su vida. Con el nacimiento del cine sonoro, Don quiere filmar musicales con Kathy, pero entre ambos se interpone la reina del cine mudo Lina Lamont (Jean Hagen). (FILMAFFINITY)

Partiendo de una escena genial en la que el protagonista está hecho polvo por el fracaso de su nueva película (la primera que hacen con sonido, hasta ese momento todas las películas eran mudas) y su buen amigo le dice “Bien, al menos te has rendido sin lucha”. Pues si, así suele ser, nos rendimos ante la mínima adversidad o contratiempo (que por cierto, suelen ser muchos) sin luchar ni un poquito. Es lo más fácil, lo más rápido y lo menos costoso. Nos recreamos un ratito en la desgracia y nos compadecemos de nosotros mismos. Si esa autocompasión tiene una duración determinada es hasta recomendable. Pero si nos quedamos a vivir en ese dramatismo…nunca saldremos de ahí. Y los amigos del protagonista lo saben, así que no pierden el tiempo y empiezan a apoyarle, animarle y a buscar una alternativa, una solución a los contratiempos que se han presentado porque a veces, ya se sabe…es renovarse o morir 🙂 Empieza en ese momento una “una lluvia de ideas” entre los tres hasta que se acaba pronunciando otra frase genial :”Quizá sea una locura, pero vamos a intentarlo!”.

Otra cosa muy a tener en cuenta que nos enseña la película es que las adversidades se enfrentan mucho mejor acompañado. Por varios motivos: mientras el protagonista está hundido, triste, viendo todo de la forma más negativa posible, ellos le dan su apoyo, su compañía y su confianza. Cuando deciden buscar una solución, con las ideas que van aportando cada uno de ellos es mucho más sencillo encontrar una alternativa, lo que a uno no se le ocurre lo propone el otro, y así hasta encontrar la solución más adecuada. Si se enfrentara solo al problema es posible que nunca llegara a  encontrar la mejor solución o tardaría muchísimo más en dar con ella. Además, otro buen motivo para enfrentarse a los problemas en compañía, es que cuando por fin se solucionan la celebración es infinitamente más divertida 😀

Para terminar os dejo la escena más conocida, porque la verdad que sólo con verla trasmite felicidad, alegría y positivismo. Una situación que normalmente sería molesta y desagradable (se está empapando con la que está cayendo…) se convierte en un buen momento para disfrutar de la lluvia, de la sensación de notarla sobre la cara y aprovechar el paragüas como un buenísimo compañero de baile… Como ya hemos hablado otras veces, el enfoque con el que vemos las cosas es determinante 🙂

A disfrutarlo!! Hasta la semana que viene!

Carpe diem.

 

 

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