Y esa es la vida…

el

el olivo

EL OLIVO (2016). Alma tiene 20 años y adora a su abuelo, un hombre que lleva años sin hablar. Cuando el anciano se niega también a comer, la chica decide recuperar el árbol milenario que la familia vendió contra su voluntad. Pero para ello, necesita contar con la ayuda de su tío, una víctima de la crisis, de su amigo Rafa y de todo el pueblo. El problema es saber en qué lugar de Europa está el olivo. (FILMAFFINITY)

Ver esta película en una sala de cine llena de personas mayores (mayores de 65 e incluso de 80 años…) es toda una experiencia, porque sus reacciones ante algunas de las cosas que pasan no tiene desperdicio 😀

Hay muchas cosas que decir/ aprender de ella, y como me resultaba bastante complicado decidirme por un tema concreto, el post de hoy voy a dividirlo en tres partes, cada una basada en una frase/escena de la película que me llamó especialmente la atención:

“No es mío, era de mi padre y antes de mi abuelo…Ellos me lo enseñaron a mi y yo te lo enseño a ti. Esa es la vida”. Esto se lo dice el abuelo a Alma, la protagonista de la peli, en una de las escenas más tiernas y entrañables (y la base de todo). Habla de raíces, del conocimiento y de la experiencia que se va transmitiendo de una generación a otra. Muchas veces nos olvidamos de esto, de todo lo que las personas mayores nos pueden enseñar y aportar, y de que al final, gran parte de lo que somos es lo que hemos aprendido de ellos.

“No colabores con tu propia desgracia”. Esta frase dice claramente lo que no tenemos que hacer….pero es lo que solemos hacer  🙂 Cuando algo va mal, en lugar de buscar soluciones, de intentar relativizar el problema o buscar el lado bueno (o menos malo), nos recreamos en la miseria, en la mala suerte que tenemos o en lo injusta que es la vida. Cuando pensamos todas estas cosas estamos colaborando con nuestra propia desgracia, porque lejos de ayudarnos, nos estamos sintiendo aún peor. Es verdad que hay situaciones en la vida muy difíciles, muy duras, que cuesta afrontarlas y superarlas. Pero lo que también es cierto es que la actitud y cómo nos enfrentemos a ellas va a marcar la diferencia, muchas veces entre la tristeza y la depresión, los nervios y la ansiedad.

“A veces empiezas el camino y te vas encontrando con gente que te ayuda”. Muchas veces no empezamos por miedo a cómo va a terminar, por miedo a no conseguir nuestras metas. Y la verdad es que muchas veces no lo conseguimos, nos quedamos a medio camino o no sale cómo esperábamos. Pero todo lo que aprendes en el camino, todas las experiencias que vives, todas las personas que te encuentras y te van acompañando pueden enseñarnos y hacernos crecer mucho más que conseguir el objetivo que nos habíamos propuesto. Y lo que sí está claro, es que si no empezamos el camino…nada de esto nos vamos a llevar 🙂

Seguro que me dejo muchas cosas en el tintero, pero es que la película no tiene desperdicio. Os animo a verla, sacar vuestras reflexiones y compartirlas con nosotros 🙂

Hasta la semana que viene!

Carpe diem.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s