Amelie y la felicidad.

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Amelie

AMELIE (2001). Amelie no es una chica como las demás. Ha visto a su pez de colores deslizarse hacia las alcantarillas municipales, a su madre morir en la plaza de Nôtre-Dame y a su padre dedicar todo su afecto a un gnomo de jardín. De repente, a los veintidós años, descubre su objetivo en la vida: arreglar la vida de los demás. A partir de entonces, inventa toda clase de estrategias para intervenir en los asuntos de los demás: su portera, que se pasa los días bebiendo vino de Oporto; Georgette, una estanquera hipocondríaca, o “el hombre de cristal”, un vecino que sólo ve el mundo a través de la reproducción de un cuadro de Renoir. (FILMAFFINITY)

Ya era hora de que viniera Amelie por aquí, una peli inspiradora, que invita a soñar y que te deja en un estado de felicidad y sosiego después de verla 🙂 No puedo hablar de esta película sin acordarme de mi amiga Ana y su gato Nino 😉 (espero que te guste).

Amelie tiene un infancia y adolescencia bastante complicadas, además vive aislada del resto de los niños y vive acontecimientos traumáticos (como la muerte de su madre por un suicida en Notre Dame). Aún así decide dar un giro a su vida, salir de la rutina y monotonía para dedicarse a ayudar a los demás. Encontrar esta motivación, el convertirse en alguien altruista que ayuda a los demás sin esperar nada a cambio hace que poco a poco vaya aumentando su propia felicidad. Su estado de ánimo cambia por completo y así está más predispuesta a la alegría, al sosiego, a la curiosidad, a poner el enfoque en las cosas positivas de la vida y a buscar soluciones ante las dificultades. Se podría decir que su felicidad empieza a aumentar de forma exponencial.

Este mismo proceso en el que cuida y ayuda a los demás le lleva a darse cuenta de que también tiene que cuidarse y ayudarse a sí misma. Empieza a dejar de lado su timidez e inseguridades para arriesgarse por aquello que quiere, que sabe que merece la pena. Empieza a arriesgarse por amor. Un amor pleno y puro, que es lo que siempre había querido pero que nunca había encontrado.

La película nos muestra la evolución clara de varios personajes y nos enseña que la felicidad depende en gran medida de nosotros mismos, de nuestra actitud, nuestros pensamientos, nuestra forma de actuar, nuestras motivaciones…. y en muy poca medida de factores externos, de las circunstacias o de los demás. Si esto es así, no pongas tu bienestar en manos de los demás, de decisiones que tu no has tomado o que no dependen de ti. Céntrate en qué puedes hacer tú para cuidarte, para sentirte bien, para motivarte, para buscar la felicidad….si lo intentas, vas a notar cómo el efecto va aumentando, cada vez es más sencillo sentirte bien y cada vez te afectan menos las circunstancias externas que no está en tu mano controlar.

Hasta la semana que viene!

Carpe diem 🙂

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Aroa dice:

    Gran película! !!! La he visto en varias ocasiones y su banda sonora me ha acompañado en algunos momentos importantes de mi vida. Gracias por tus análisis, siempre desde el punto de vista positivo!! Esperamos el siguiente análisis con ganas

    Me gusta

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